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04/Abr/2019

Por: Psi. Juliana Suárez

Psicóloga Juliana Suárez – Especialista en Cuidados Paliativos C&M.

Cuando se habla de un paciente con enfermedad crónica, inmediatamente se evoca el papel de la familia en esta situación. Algunos autores manifiestan que este sistema es un complemento fundamental en dicha situación porque actúa como red de apoyo, en donde cada uno de sus integrantes colabora en la aceptación y afrontamiento de la enfermedad mediante la motivación emocional y apoyo en las dificultades físicas y psicológicas del integrante enfermo (Pulgarín & Ortiz, 2013).  

La enfermedad crónica avanzada en un integrante de una familia, genera diversas repercusiones frentes a ésta y a él mismo, puesto que produce cambios en el funcionamiento y en su composición, es decir, alteraciones en la dinámica familiar y en los niveles emocionales y físicos de cada miembro de dicho sistema. Lo anterior podría catalogarse como una desorganización al interior de la familia, la cual ocasiona un impacto en las personas que la conforman (Pulgarín, et al., 2013).  

Ahora bien, la familia considerada como pilar básico de la atención y acompañamiento del integrante que se encuentra enfermo, y paulatinamente, se olvidan o dejan a un lado las necesidades o atenciones que requieren los otros integrantes del sistema; de manera que, todos aquellos cambios que surgen a partir de la situación anterior, el curso prolongado de la enfermedad, las modificaciones en las dinámicas familiares, las implicaciones sociales, psicológicas y el agotamiento, genera una crisis. Zapata (2012, citado en Pulgarín, et al., 2013) define la crisis como un estado de transición o cambio inminente, en donde las personas que la experimentan no encuentran la forma de manejar la situación, puesto que utilizan los métodos que tienen estipulados para solucionar problemas, así que la crisis se convierte en un espacio crucial en donde se pone a prueba las potencialidades familiares para obtener un resultado positivo o negativo. 

Las crisis generalmente se comprenden como algo malo, dado que para los seres humanos es difícil asumir el sentido de cambio que ésta genera, además porque lo que se experimenta más evidentemente es la tensión, entendida como la fuerza que tiende a distorsionar y afectar el sistema familiar. Generalmente se asocia con eventos negativos y problemáticos y no se percibe como lo que realmente es, una serie de cambios que propician la adaptación familiar (Pulgarín, et al., 2013).  Las crisis son una especie de campanazos para que las personas focalicen la atención en lo que realmente importa, es una oportunidad para reevaluar las prioridades y permite descubrir y desarrollar nuevas capacidades para afrontarlas y seguir adelante (Walsh, 2003). 

Pulgarín y Ortiz (2013) argumentan que cuando un integrante del sistema familiar tiene una enfermedad terminal, se genera una tensión propia de lo vivenciado, es decir, todas las partes entran en crisis, puesto que la organización de las tareas familiares se altera y las funciones del enfermo deben tomarse por otra persona. Este tipo de crisis surge por fuerzas exógenas o ajenas del sistema familiar, porque no podría haberse previsto que en un futuro incierto un familiar iba a tener cáncer sin haber presentado el más mínimo de los síntomas. Es importante entonces, que la familia sitúe la tensión, ya sea interna o externa, para elaborar el camino hacia el cambio, si no se hace, la crisis puede extenderse hasta el punto que se vuelva incontrolable. 

Ortega (2004, citado en Pulgarín, et al., 2013) explica que el impacto de la enfermedad será diferente en cada momento de la vida de una familia y del miembro al que le ocurra. Las crisis del desarrollo son inevitables y fundamentales que se vivan en todo sistema familiar, sin embargo, cuando se presenta una situación de enfermedad, sea crónica avanzada o terminal, los integrantes buscan que los cambios que se presentan en la crisis sean más rápidos o se inmovilicen por la situación de enfermedad. Según la literatura se pueden presentar conflictos o situaciones problemáticas: conflicto de roles y límites, conflictos de pareja, problemas económicos y síndrome del cuidador. 

Ante los procesos de enfermedad, la familia debe emerger más fuerte y con más recursos para enfrentarse a futuros desafíos, tener la capacidad de negociar los roles, ceder y asimilar la situación de enfermedad para poder aceptar y afrontar la realidad que se encuentran experimentando  (Pulgarín, et al., 2013).  

Como se ha mencionado anteriormente, las situaciones problemáticas pueden alterar el funcionamiento de un sistema familiar, representándose como un efecto dominó (onda expansiva) en donde afecta a todos los miembros y sus relaciones. Para afrontar lo anterior, autores plantean que en dicho sistema se desarrolle o se fortalezca la resiliencia familiar, dado que contribuye a que la familia se compacte y recupere fuerzas en tiempo de crisis, amortigüe el estrés, reduzca el riesgo de la disfunción y alcance la adaptación óptima. Ante crisis aguadas y persistencia de la adversidad dentro de la familia, la resiliencia fortalece y permite potencializar sus recursos para la transformación y desarrollo del crecimiento personal y relacional, generando un buen funcionamiento y aumentando la capacidad de luchar mejor, superar obstáculos y seguir adelante para alcanzar una vida más plena, llena de afecto y de amor  (Walsh, 2003).  

La enfermedad terminal al interior de una familia es una situación compleja y complicada, en donde las crisis pueden afectar el desenvolvimiento entre los miembros, pero ésta los obliga a manejarla y salir de ella de acuerdo a sus propias características que se han desarrollado a lo largo de su existencia. Las familias, ante situaciones de enfermedad, poseen todas las capacidades para afrontar y superar las tensiones que deviene de la crisis, de acuerdo a la elección de estrategias determinadas por los recursos y creencias de la familia. Este tipo de situaciones traen consigo aprendizajes y potencializan la resiliencia, es decir, los integrantes de la familia desarrollan la capacidad de salir adelante en medio de las situaciones problemáticas.  

Referencias

Elejalde, C., Machado, D & Urrego, M (2009). Proceso de terapia familiar en que la madre padece una enfermedad terminal y es cabeza de familia: Estudio de caso (Tesis de especialización no publicada). Universidad Pontificia Bolivariana, Medellín. 

Estrada, A & Vera, V (2004). Influencia social y familiar en el comportamiento del paciente con VIH/SIDA ante su diagnóstico y su manejo. Revista del Hospital Juárez de México, 71(1), 29-35. Recuperado de: file://C:\Archivos%20de%20programa\Artemisa%2013\html.htm 26/09/2006

Muñoz, P (2015). Apuntes de clase de la asignatura Terapia familiar sistémica. Universidad Pontificia Bolivariana: Medellín. 

Pulgarín, S & Ortiz, M (2013). Duelo anticipado. Una estrategia de intervención sistémica en familias de personas con enfermedad avanzada (Tesis de maestría no publicada). Universidad Pontificia Bolivariana, Medellín. 

Walsh, F (2003). Resiliencia familiar: un marco de trabajo para la práctica clínica. Family Process, 42(1), 1-18.


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04/Abr/2019

Por: Psi. Juliana Suárez

Psicóloga Juliana Suárez – Especialista en Cuidados Paliativos C&M.

Inicialmente es importante comprender el concepto de resiliencia, su desarrollo y factores asociados para determinar su influencia en el contexto de enfermedad o dolor crónico. Según la literatura, la resiliencia surge a partir de los esfuerzos por entender las causas de la psicopatología; diversos investigadores observaban en sus estudios que algunos niños resistían y se adaptaban positivamente a situaciones adversas, los cuales fueron catalogados como invulnerables. Sin embargo, con el transcurrir del tiempo, este último concepto se transformó en lo que hoy en día se denomina resiliencia. Es incoherente afirmar que la resiliencia tiene una sola explicación causal o lineal, puesto que el ser humano es un sujeto activo y dinámico y se encuentra inmerso en un contexto; de manera que se debe concebir este concepto como un proceso multifactorial, en el cual influyen las distintas dimensiones del ser humano y la interrelación entre ellas (García & Domínguez, 2013). 

Diversos autores definen la resiliencia como la capacidad de la persona de ser inmune y adaptarse al estrés y superar las experiencias infelices o adversas, cómo vivir en una condición de pobreza, violencia intrafamiliar o una enfermedad crónica. Dicha capacidad se relaciona con un conjunto de cualidades personales que hacen posible que los sujetos y comunidades crezcan y avancen en condiciones desfavorables (Quiceno, Remor & Vinaccia, 2012). Por lo tanto, la resiliencia es un proceso dinámico, que se manifiesta ante ciertas exigencias, en este caso, bajo un contexto de significativa adversidad. Además de ser una cualidad intrínseca que contribuye a la superación de eventos estresantes, a su vez, permite la transformación del sujeto, le permite superar y afrontar la situación concreta e ir un poco más allá de la simple adaptación (Cortés, Flores, Gómez, Reyes & Romero, 2012; García et al., 2013; Gómez & Kotliarenco, 2010; Losada & Latour, 2012). 

La resiliencia intenta promover procesos que involucren al individuo y su ambiente social, los cuales juegan un papel fundamental a la hora de superar riesgos y tener una mejor calidad de vida. Algunos autores relacionan este concepto a la historia de adaptaciones exitosas en la persona que ha estado expuesta a factores biológicos de riesgo, y al mismo tiempo refuerza la expectativa de continuar con una baja susceptibilidad ante futuros estresores (García et al., 2013). Por esto, la resiliencia posibilita tener una vida sana mediante el afrontamiento, sobreposición, fortaleza y trasnformacion del sujeto en un ambiente insano o en experiencias de adversidad. 

Las enfermedades crónicas son concebidas como eventos adversos en la vida del ser humano, puesto que afectan de forma negativa la calidad de vida en todas sus dimensiones, físico, psicológico, social y espiritual; por ejemplo, enfermedades como la insuficiencia renal crónica (IRC), artritis reumatoide (AR) y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) producen incapacidad funcional por limitaciones físicas y emociones negativas subyacentes que afectan directamente de manera proporcional las actividades a nivel laboral y relacional. Muchos estudios afirman que la resiliencia ejerce una influencia favorable en la recuperación de enfermedades crónicas, puesto que las personas que cuentan con dicho concepto, logran aceptar y soportar adecuadamente los problemas asociados a un evento adverso sin perder sus capacidades. A su vez, contribuye a la movilización de cogniciones y comportamientos que permiten generar y fortalecer un mejor afrontamiento individual y prosocial para guiar las demandas internas y externas de situaciones de enfermedad (Quiceno, Remor & Vinaccia, 2012). 

Investigaciones más recientes documentadas definen tres cualidades fundamentales de la resiliencia en casos de enfermedades terminales o crisis vitales: comprensión y aceptación de la realidad, creencia en el significado de la vida y habilidades para identificar alternativas de solución. Estos aspectos actúan acompañados de dimensiones acerca de la personalidad y el desarrollo competencia tales como, inteligencia, temperamento fácil, locus de control interno, alta autoestima, autoeficacia, búsqueda de apoyo social, humor, optimismo, afrontamiento adecuado, buena gestión de autonomía personal, motivación y toma de decisiones enmarcado en un proyecto de vida (García & Domínguez, 2013). De manera que, mediante aquellos aspectos se pueden identificar factores de riesgo o factores protectores o condiciones que moderan el efecto negativo de los factores de riesgo. 

Así, como refiere literatura que el dolor se encuentra atravesado por la interpretación directa que hace el sujeto sobre esa sensación que produce malestar, y pensamientos, emociones y conductas subyacentes a la situación, la resiliencia permite al sujeto identificar y potencializar recursos personales para afrontar, comprender, aceptar y adaptarse al proceso de enfermedad, tomándolo como una experiencia de crecimiento postraumático que le permite al sujeto la transformación de sí y de su entorno: La adversidad es entonces el germen de la resiliencia, el dolor es la semilla de la superación y los obstáculos son el incentivo al esfuerzo sostenido hacia una meta que caracteriza a las personas y familias resilientes (Cyrulnik, 2003, tomado de Gómez & Kotliarenco, 2010). 

Referencias

Cortez, J., Flores, P., Gómez, C., Reyes, K & Romero, L. (2012). Resiliencia y su relación con estilos de vida de los adultos mayores autovalentes. Ciencia y enfermería, 18(3), 73-81. 

García, M., & Domínguez, E. (2013). Desarrollo teórico de la Resiliencia y su aplicación en situaciones adversas: Una revisión analítica. Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, 11(1), 63-77. 

Gómez, E & Kotliarenco, M. (2010). Resiliencia Familiar: un enfoque de investigación e intervención con familias multiproblemáticas. Revista de Psicología, 19(2), 103-132. 

Losada, A & Latour, M. (2012). Resiliencia. conceptualización e investigaciones en Argentina. Revista Latinoamericana de Ciencia Psicológica, 4(2), 84-97.  

Vinaccia, S., Quiceno, J & Remor, E. (2012). Resiliencia, percepción de enfermedad, creencias y afrontamiento espiritual-religioso en relación con la calidad de vida relacionada con la salud
en enfermos crónicos colombianos. Anales de Psicología, 28(2), 366-377.  


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04/Abr/2019

Por: Dr. Guillermo Forero González.

Médico Ortopedista – Traumatólogo, Sub – Especialista en cirugía de rodilla y Medicina Deportiva C&M.

Una vez confirmado el diagnóstico de osteo-artrosis de rodillas el tratamiento abarca las siguientes posibilidades terapéuticas, que no son excluyentes, por el contrario, muchas veces son complementarias y  siempre buscando alivio del dolor. Iniciemos comentando lo tradicional:

TRATAMIENTO CON FISIOTERAPIA:

  • Pretende mejorar (disminuir la intensidad) del dolor y  mejorar los arcos de movilidad  de la rodilla, cuidando especialmente, mantener un buen estándar muscular y así tener mejoría en la calidad de vida del paciente,  al disminuir la incapacidad que produce la enfermedad. 
  • Facilita entre otras funciones, la marcha, subir y bajar escaleras con menos dificultad e inclusive puede ayudar para agacharse.

TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO VÍA ORAL:

Si bien este tipo de tratamiento no pretende curar la enfermedad, su objetivo principal es aliviar los síntomas que la enfermedad conlleva. Se cuenta con: 

  • Analgésicos: alivian o disminuyen el dolor; no cambian el curso de la enfermedad. Tienen como ventaja que se pueden manejar por tiempos prolongados, con pocos efectos secundarios. De cualquier forma siempre deberían ser prescritos por el médico. 
  • Anti inflamatorios no esteroideos: alivian el dolor y disminuyen el proceso inflamatorio, que acompaña al proceso degenerativo de la artrosis de la rodilla, pero no es recomendable su uso por tiempo prolongado por las posibilidades de efectos secundarios, principalmente sobre la mucosa gástrica  (gastritis) y su potencial nefro – toxico (dañar el riñón), entre otros.
  • Analgésicos +  anti inflamatorios no esteroideo: Combinación interesante, porque se  potencia el poder analgésico de los dos medicamentos y se tiene adicionalmente la acción anti inflamatoria.
  • Condro-protectores: Estos compuestos pertenecen a un grupo también denominado nutraceúticos y proponen  mejorar el medio circundante al cartílago articular pretendiendo de esta forma prolongar su sobre vida y en consecuencia mejorar los síntomas de dolor del paciente y su funcionalidad. Los hay con diversas acciones: 
  • Los  que actúan sobre el hueso subcondral (sobre el que se apoyan las células de la superficie articular) 
  • Y los que actúan directamente sobre la propia superficie articular.

TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO VÍA INTRA ARTICULAR:

Colocación  de sustancias dentro de la articulación de la rodilla.

Lo tradicional incluye: 

  • Anti – inflamatorios esteroideos: 
  • Lo que conocemos como “infiltración”;  
  • Básicamente pretende cortar la cascada de la inflamación que  acompaña el proceso degenerativo  y de esta forma ayudar a controlar el dolor.

Lo más moderno:

  • Visco-suplementación: 
  • Consiste en la aplicación de medicamentos intra-articulares,  en el amplio  espacio que tiene  la articulación de la rodilla y busca 4 objetivos y con ello “retardar” la necesidad de una prótesis de rodilla: 
  1. mejorar la absorción de “choque”  o impacto entre los huesos comprometidos (fémur y tibia y/o fémur y rotula); 
  2. mejorar la movilidad entre los mismos;  
  3. ejerce acción analgésica sobre la capsula articular y 
  4. mejora las condiciones locales de los condrocitos (las células del cartílago articular).
  • Desde hace más de 10 años el uso este tipo de tratamiento en mis pacientes, me ha permitido observar respuestas muy interesantes en el alivio de sus síntomas, tanto del dolor como de su movilidad articular, que perduran en general por más de un año, permitiendo así mejorar su calidad de vida, durante ese período.
  • PRP: plasma enriquecido con plaquetas: 
  • otro de los métodos del arsenal terapéutico para el tratamiento de la artrosis de rodilla, que pregonan  beneficios semejantes al anteriormente comentado y cuya indicación ha venido en aumento por parte de la comunidad médica.
  • Células mesenquimales:
  • Es la bio- ingeniería puesta al servicio del tratamiento de la artrosis de rodilla; esta  moderna  tecnología, propone en cierta forma “restablecer” la dinámica biológica alterada por la artrosis o enfermedad degenerativa; en este tratamiento se  instalan  células del propio paciente, dentro de la rodilla, después de haberlas  obtenido de la zona peri- umbilical (alrededor de piel cercana al ombligo) y haberlas llevado a sofisticados sistemas de cultivo para el crecimiento  de las mismas: una vez alcanzan un numero alrededor de los 20 millones de células, lo que se consigue más o menos un mes después de obtenidas, estas se inducen a la diferenciación celular, obteniendo condrocitos (las células del cartílago articular), momento en el que están aptas para ser “infiltradas” (aplicadas) en la rodilla del paciente,  teniendo como objetivo, obviamente la mejoría de los síntomas de dolor, inflamación, mejoría en la movilidad de la rodilla y así mejorar la calidad de  vida de los pacientes.  Los efectos observados de este tipo de tratamiento han sido de mayor duración que con otras tecnologías.

Complementario a estos tratamientos, también se cuenta con bloqueos de redes nerviosas y /o de ramos específicos de nervios sensitivos, que pueden ser parte coadyuvante en el manejo del dolor  de esta patología, a veces tan incapacitante.

Estas son las formas no quirúrgicas de tratamiento; la alternativa a estos ya serían las cirugías, entre las cuales se cuentan en forma resumida, las siguientes:

  • Artroscopias: para mejorar condiciones locales de la superficie articular, corregir lesiones meniscales asociadas, retirar sinoviales que se hipertrofian (crecen mucho
  • Osteotomias (“cortes” especiales en los huesos para enderezarlos), alineando el eje de la pierna y/o rodilla.
  • Por último, los reemplazos articulares totales o uni-compartimentales de rodilla.

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13/Mar/2019

Por: Dr. Guillermo Forero González.

Médico Ortopedista – Traumatólogo, Sub – Especialista en cirugía de rodilla y Medicina Deportiva C&M.

En los primeros de mis estudios de medicina, me decían mis profesores que debería tener empatía con mis pacientes; jamás imaginé en esos años, lo que eso realmente significaría para el resto de mi vida, en mi práctica médica. Escuchar decir a un paciente frases como: “Doctor, con sólo saludarlo, ya se siente uno mejor”… eso, eso no tiene precio.

El arte médico es tal cual, TODO UN ARTE;   la atención al paciente parte de un REAL INTERES por ese ser humano que está confiando su vida al médico. Pero para que se pueda desarrollar esa mágica conexión, los primeros segundos de ese encuentro, determinarán el éxito o el insuceso de esa atención médica. Por eso, no podrá ser algo disimulado, no podrá tener una sonrisa falsa; la atención debe ser con el “corazón” en la mano: la mayor de las sonrisas, un cordial saludo, un mirar directamente a los ojos, un firme estrechar de las manos, serán un buen preludio.  

Pero este es solo el comienzo; se deberá mantener durante toda la consulta ese alto estándar de hacer sentir al paciente cómo debe ser; el centro de atención de ese encuentro. Debemos volcar todo nuestro conocimiento al servicio del paciente y esto no significa hacer y pedir todo lo que el paciente quiera; significa ayudarlo desde el punto de vista científico, brindando un ambiente de calidez durante toda la consulta. Como es cuestión de comportamiento, de decisión, uno puede optar por que esa sea la única forma de hacerlo, hasta que se vuelve un hábito.

En una conferencia a la que asistí recientemente, comentaba el expositor que en nuestra función como médicos no conseguiremos siempre curar, que muchas veces estaremos expuestos a situaciones que no tendrán cura; sin embargo, la experiencia me ha enseñado que, SÍ está a nuestro alcance pretender que, con nuestra intervención, el paciente obtenga como resultado una mejor experiencia de vida, y ese deberá ser el objetivo de nuestro quehacer. Por lo tanto,  en ese sentido, manejar el dolor en todas sus facetas debe ser absolutamente aspiracional.


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11/Mar/2019

Por: Angela Escobar Rodriguez.

Fisioterapeuta, Especialista en ejercicio físico para la salud C&M.

Ubiquemos bien los conceptos sobre la fisioterapia; pongámosla en un contexto justo, porque pensar que la fisioterapia solo es necesaria si se tiene una lesión como una fractura, un esguince, o solo como ayuda para tratamiento pos-operatorio; o peor aún, creer que ir a fisioterapia me va a aumentar el dolor, o que es un tratamiento agresivo y/o traumático; o creer que el fisioterapeuta únicamente hace masajes, serían formas muy sesgadas, cortas de visión y equivocadas de todo lo que realmente puede hacer la fisioterapia, y estaríamos desaprovechando miles de beneficios que se pueden lograr a través de ella.

Por eso, es importante que empecemos conociendo qué es la fisioterapia. Es una profesión que tiene como propósito optimizar la salud y las funciones de los pacientes, previniendo, recuperando o readaptándolos a la vida cotidiana luego de haber presentado alguna enfermedad, teniendo siempre en mente el alivio del dolor.

El fisioterapeuta forma parte de un equipo interdisciplinario que busca el mismo propósito en sus pacientes, alivio del dolor, complementando así a múltiples especialidades, como por ejemplo:

– Al ortopedista, en un sinfín de enfermedades; por mencionar solo algunas, el síndrome del manguito rotador, problemas femoro patelares, lumbalgias y/o hernias discales; pos-operatorio de cirugías de lesiones meniscales, lesiones ligamentares, pos operatorio de prótesis, pos operatorio de cirugías de columna, etc.
– Al traumatólogo, en la recuperación de todos los pos-operatorios de fracturas, lesiones ligamentares, etc.
– Al neurólogo, en la recuperación de pacientes que por uno u otro motivo hayan perdido su movilidad, su capacidad de caminar.
– Al cardiólogo, en todos los procesos de rehabilitación cardíaca.
– Al reumatólogo, porque la gran mayoría de las enfermedades inflamatorias de las articulaciones producen dolor y limitación funcional de esas articulaciones y allí el fisioterapeuta ayuda a la recuperación de esas zonas comprometidas y al alivio del dolor.
– Al deportólogo, para asesorar a los paciente o deportistas en programas de adaptación al ejercicio, identificando y corrigiendo todos aquellos imbalances musculares que pueden limitar el rendimiento deportivo y/o propiciar alteraciones del aparato locomotor.
– Al geriatra, porque con diferentes orientaciones de actividad física se puede mejorar la movilidad del paciente de la tercera edad y así, su calidad de vida.

Basados en esta enorme cantidad de posibilidades de acción del fisioterapeuta, podemos decir que nuestro acceso a un tratamiento fisioterapéutico en nuestra vida, no es solo cuando aparece el dolor en nuestro cuerpo por una lesión músculo – esquelética, sino también, cuando aparecen enfermedades que desencadenan dolor crónico.

Al hablar de dolor crónico vuelve a mi mente el principal objetivo de la fisioterapia que es disminuir el dolor y proporcionar una mejor calidad de vida, a través de variadas estrategias:

-Estrategias educativas que incluyen:
.La concientización frente al origen de su dolor.
.La corrección de malos hábitos posturales desde que se levanta hasta que se acuesta.
.La inclusión de ejercicios en búsqueda de recuperar el equilibrio músculo-esquelético y facilitador en la disminución del dolor.
.Otros ejercicios como estiramientos que contribuyen con el mejoramiento de la movilidad articular, disminución del tono muscular, previenen lesiones musculares, mejoran los niveles de actividad física, entre otros. Es importante hacer un llamado de atención: no todos los ejercicios son para todo el mundo ni para todos los diagnósticos; cada persona es un ser individual y como tal se tiene que planear su estrategia de tratamiento.
-Se puede pensar también en la terapia manual que abarca la masoterapia o masaje terapéutico, la kinesioterapia que son los movimientos pasivos del cuerpo.

Hoy contamos con certificación a nivel internacional en colocación de vendajes neuro–musculares, que facilitan en mucho el control del dolor de múltiples patologías. La terapia con agentes físicos como:

La electroterapia, genera beneficios como reducir el dolor en la zona a tratar, tiene un efecto antiinflamatorio, mejora del aporte sanguíneo al producir vasodilatación, mejora la recuperación de los tejidos.
El ultrasonido es otro agente físico de gran ayuda por ser calor profundo y hace un micro masaje en las fibras internas del músculo disminuyendo el dolor y la inflamación, mejorando la cicatrización de las lesiones, la flexibilidad de los tejidos, disminuyendo la rigidez articular y las contracturas.
– Otra de las herramientas analgésicas utilizada en la fisioterapia son los medios físicos; estos hacen referencia al uso del calor o también llamado termoterapia, el uso del frio o crioterapia, la utilización de agua o hidroterapia. La utilización de rayos infrarrojos y ultravioletas también llamado fototerapia.

Si bien todas estas herramientas terapéuticas y estrategias nos ayudan al manejo analgésico, es importante recalcar que no todas son para todo el mundo, necesitan constantemente de un profesional que haga el acompañamiento durante el transcurso de la enfermedad no solo de su parte física sino emocional, pilar importante en el deseo de mejorarse y adherirse al tratamiento.


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11/Mar/2019

Por: Jackelinne Cárdenas.

Nutricionista Dietista Holística, Terapeuta Floral C&M.

Por algún momento se ha detenido a visualizar que en los empaques de los alimentos procesados, se encuentran una serie de ingredientes con nombres extraños y/o códigos?
El avance de la industria alimenticia ha llevado a adicionar a los alimentos, sustancias que evitan la putrefacción y fermentación. En el momento, orientaremos la discusión a uno de los más usados, la Tartrazina. Es un colorante artificial procedente de los colorantes azoicos. Presentada en polvo y es soluble en agua. Su coloración es amarillo y naranja. Es incompatible con la lactosa y el ácido ascórbico (vitamina C). Personas con hipersensibilidad a la aspirina, en un 10% aproximadamente, son alérgicas a la tartrazina. Está codificada en la industria de alimentos, como E102 (unión europea) o amarillo No. 5 (FDA-USA). En países como Noruega se encuentra prohibido su uso.

Pero, ¿qué efectos tiene en la salud? Dicho compuesto al ser un inhibidor de la absorción de la lactosa y de la vitamina C, en su mayor parte es el responsable de la tos espasmódica, crisis asmáticas, rinitis alérgica, picazón cutánea, insomnio o trastornos del sueño e hiperactividad, siendo los niños, la población más vulnerable y afectada, ya que se encuentran en etapa de desarrollo y crecimiento, y este colorante hace parte habitual en las loncheras escolares. Como afecta la respuesta del sistema inmunológico, es responsable de alteraciones inflamatorias, ya que el organismo lucha para poder eliminarlo, disminuyendo así su respuesta inmune. Por lo general, está presente en productos empacados como frituras, dulces con pigmentaciones, que incluso al ser consumidas, pigmentan las manos y dientes. En algunos sazonadores de alimentos, los cuales son responsables de las coloraciones amarillas, naranjas o rojizas. Una vez analizado esto en las etiquetas , es importante que se tome conciencia de tipo de alimentos que estamos comprando y consumiendo. Es por esto que debes optar por una alimentación mas orgánica, natural, que te permita ayudar a tu sistema inmune. Para dar coloraciones a las preparaciones de los alimentos se puede emplear zanahoria, tomate, ahuyama, cúrcuma y achiote natural.


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11/Mar/2019

Por: Jackelinne Cárdenas.

Nutricionista Nutritionista Dietista Holística, Terapeuta Floral C&M.

La alimentación saludable se logra teniendo en cuenta todos los nutrientes, no sólo las calorías. En la cotidianidad se contabilizan las calorías, que, si bien es importante, es necesario que se analice su procedencia, más que su cantidad.
Usualmente compramos los alimentos de orden procesado y no nos detenemos a visualizar la etiqueta nutricional. En la actualidad, la mayor parte de ellos traen al respaldo una tabla de contenido nutricional, una lista de ingredientes y una serie de aclaraciones, que permiten que seleccionemos de manera más adecuada la alimentación.
Pero, ¿cómo leerla?

Lo inicial es conocer qué ingredientes están en el producto. Estos se ubican en la parte de atrás de los empaques y están ordenados de mayor a menor volumen. Una vez leídos los ingredientes se debe visualizar la tabla de contenido nutricional, que están dados en los siguientes datos:

1. Tamaño y número de porciones por envase: aquí aclara, cuanta cantidad del producto saldrá para su consumo. De allí se despliega todo el análisis del aporte de los nutrientes.
2. Calorías por porción: esta dada en kilocalorías (Kcal); permite saber la cantidad de calorías que tiene de acuerdo con la porción establecida en la etiqueta, y qué proporción ocupa de esas calorías la grasa.
3. Porcentaje de valor diario: esta sección informa cómo los nutrientes en una porción contribuyen a la dieta diaria total. Esto permite seleccionar los alimentos de acuerdo con las necesidades nutricionales.
4. Nutrientes: aquí la etiqueta informa cuanta grasa, colesterol, sodio, carbohidratos y proteínas aporta. Es importante seleccionar alimentos de bajo contenido de grasas, especialmente grasas saturadas y grasas trans, poco colesterol y baja en sodio.

El contenido de colesterol sólo está presente en alimentos de fuente de grasas de origen animal. Finalmente aparece el aporte de las vitaminas y minerales. Adicional es importante resaltar, que hay códigos incomprensibles e ingredientes sospechosos. Por lo general son edulcorantes o conservantes del producto, los cuales están con código alfanumérico, por ejemplo:
E100 hasta E180: colorantes.
E200 hasta E297: conservantes.
E300 hasta E385: antioxidantes.
E400 hasta E495: gelificantes, estabilizantes y espesantes.
E620 hasta E640: potenciadores del sabor.
E900 hasta E1000: agentes del recubrimiento, edulcorantes etc.

La mayoría de estas sustancias, tienen gran responsabilidad en alteraciones del sistema nervioso; también enfermedades osteomusculares, daños en sistema digestivo, entre otro sin fin de alteraciones. Por eso es importante consumir alimentos en su estado natural, a fin de evitar exponer su cuerpo a productos industrializados.


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11/Mar/2019

Por: Doctor William H. Joaquí.

Médico Anestesiólogo, Especialista en Medicina del Dolor.
Máster en manejo avanzado del dolor – Cofundador C&M.

El estrés es una palabra muy empleada para echarle la culpa a alguna dolencia p ej. “¿le está doliendo la cabeza?… ahh eso debe ser estrés”. El estrés es un mecanismo normal de defensa y adaptación, que se ha presentado durante la evolución no sólo en los seres humanos, y ha hecho parte de nuestro proceso de cambio y crecimiento. El estrés que le genera a una mariposa salir de su capullo, es necesario para que desarrolle todas sus capacidades para que pueda volar. Cuando el estrés es adecuadamente llevado, genera movimientos positivos en nosotros, hablamos entonces de eustrés, como cuando tenemos que reaccionar rápido y atentos en una emergencia. Sin embargo, existe también el lado negativo del estrés, en este caso nos referimos aldistrés. Aquí, la carga de sustancias que crónicamente se mueven en nuestro cuerpo, cuando no sabemos manejarlas, prevenirlas, tratarlas, va generando alteraciones en todos nuestros sistemas.

Los estresantes provienen tanto de nuestro interior (internos), como de afuera (externos). Para centrarnos en los alimentos, consideramos estos como unos estresores externos. Si nos alimentamos de manera inadecuada, vamos a llevar a que nuestros sistemas disfuncionen y manifiesten esta alteración, en forma de enfermedades tan comunes como la hipertensión, la diabetes y hasta el cáncer.

Pasa también, que cuando empezamos a alimentarnos de manera saludable, nos genera estrés no saber qué comer. La mayoría de alimentos que habitualmente encontramos en el supermercado, tienen algo que no nos hace bien y, si seguimos las recomendaciones que nos hacen, el espacio de las cosas que puedo comprar, se reduce a menos del 10% del área total del supermercado. También, nos lleva a pensar, ¿cómo hacían antes? Antes comían de todo y no pasaba nada. Esta es la manera de pensar de muchas personas. Mi abuela o mi madre tomó leche de vaca toda su vida, ahora ¿porqué no es saludable? Y cuando se menciona que no es saludable consumir dulces o harinas, la gente pregunta inmediatamente, entonces, ¿qué voy a comer? Todo esto genera estrés. Claro, nos están sacando de nuestra zona de confort. Nos llevan a una zona de pánico, donde no encontramos una solución inmediata. Es normal que esto suceda. Pero volvemos al punto de vista inicial. ¿Acaso para volar, la mariposa no se tiene que estresar?

¿Qué tal si cambiamos el punto de vista? Nos podemos aventurar a explorar otra manera de alimentación, otra manera de preparar los alimentos que puede llegar incluso a ser más agradable y por supuesto más saludable.

Está bien que te estreses, pero intenta cambiar el punto de vista del observador, verás cómo no todo es malo y encontrar otro camino, puede hacerte pasar incluso, mejores momentos.

Dentro de los alimentos que generan importante estrés metabólico, se encuentran la mayoría de los alimentos preparados, dado que tienen dentro de su composición, colorantes,  saborizantes, resaltadores de sabor, endulzantes, entre otros, que claramente ponen más agradable a la vista y al gusto, lo que pretenden vender. La verdad oculta está, en lo que todos estos agregados pueden llegar a generar en tu cuerpo. La tartrazina o amarillo No 5, la han relacionado con asma, alergias y déficit de atención; el glutamato monosódico o MSG, un resaltador de sabor, en nuestro cuerpo, es un neurotransmisor exitatorio, que lleva a las personas que lo consumen, a no querer parar de comerlo, pues se comporta como un estimulante. Y si estamos normalmente estresados, ¿necesitamos un estimulante? Prefiere lo fresco, lo natural. Eso si, lava bien lo que vayas a consumir, pues sobre la cáscara de la rica y deliciosa manzana que te comes, pueden encontrarse ceras que la hagan lucir más bonita o algún tipo de tóxico que fue empleado durante su producción.

Las carnes rojas (res y cerdo) acidifican el pH de tu sangre, aparte de que portan una proteína que nuestro cuerpo puede reconocer como extraña (ya que, por la evolución, el gen que codifica dicha proteína lo perdimos) y puede generar una reacción inflamatoria a partir de ahí. Adicionalmente, muchas son procesadas, donde les añaden sulfitos y nitritos, relacionados con mutaciones y cáncer. Por algo la OMS clasifica los alimentos embutidos y procesados con categoría 1 en cuanto a su relación con cáncer de colon, por ejemplo, y las carnes rojas las deja en categoría 2.

Así mismo, tenemos que tener precaución con el trigo y en general los alimentos transgénicos, los lácteos, el azúcar o endulzantes, los alimentos fritos, entre otros. Todos ellos aumentan el estrés metabólico a nuestro cuerpo y no son realmente saludables.

Es importante pues, documentarse un poco más frente a lo que ingerimos, cada parte de lo que te comes, puede alimentar o estresar tus células. Piénsalo y arriésgate a tener un poco de estrés por cambiar de alimentación, en vez de mantener un distrés metabólico toda tu vida, arriesgándote en cambio, a padecer de algún tipo de enfermedad.


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11/Mar/2019

Por: Sandra C Giraldo.

Coach Ontológica Profesional.
Máster en Programación Neurolingüística – Cofundadora de C&M.

“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, laconvicción de lo que no se ve” Hebreos 11:1

Soy católica por decisión, asisto a las eucaristía por convicción y aplico en la palabra cada vez que me sea posible.
Lo anterior se los digo, porque en mi proceso de evangelizar de una manera diferente, lo he hecho con la apertura de corazón y con la determinación que a mi juicio y creencia me sostiene, pero con la flexibilidad que todos los seres humanos somos libres para pensar, hablar y actuar de acuerdo a lo que nos haga feliz.

¿Qué es la Fe entonces?, Para mi la fe, es la manera como me relaciono con mi vida, si, es tener la certeza de que algo será sin haberlo visto; tuve muchos momentos en mi vida donde dude de ello, hasta que un evento en particular hizo, que hoy mi Fe no se quebrante. Creo que es de humanos la duda, creo que es de humanos el miedo, creo que es de humanos equivocarnos, sin embargo también es de humanos transformar esas emociones negativas y fortalecernos de tal manera que no exista la duda, pues la duda es esa ausencia de CREER, no sólo de que algo pasará sin tener la certeza, sino de CREER en sí mismo y de hacer que las cosas sucedan.

Como católica, es creer en Dios y que todo pasa según su voluntad, pero he aprendido que para otros no es eso, según sus creencias y su realidad es otra cosa, pero aferrarse a algo es absolutamente necesario para no generar preocupación sino ocupación por aquello que deseo que pase. Es allí entonces donde ocurre la magia, el momento donde nuestra FE es tan grande, que ocurre lo que llamamos MILAGROS.

Los invito a tener FE, a estar tan convencidos que todo pasa cuando deba pasar en el tiempo Kairós, a CREER que todo tiene un propósito positivo en nuestro camino, a entender que no somos infalibles y que en nuestra fragilidad está la esperanza en comenzar de nuevo, en renacer y en aprender a mirar la vida de otra manera, a tener FE que lo que es SERÁ y lo que NO es, es simplemente eso, algo que no se dio por lo que sea.

Ahora bien, ¿para qué la FE en un proceso de sanación?, pues por la sencilla razón que la FE viene acompañada de 3 valores fundamentales: la confianza que estoy haciendo lo que quiero hacer, el compromiso de cambiar mi realidad actual por la que quiero vivir y tercero la paciencia de saber que es un proceso constante que tiene principio pero no tiene fin.


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11/Mar/2019

Por: Doctor William H. Joaquí.

Médico Anestesiólogo, Especialista en Medicina del Dolor.
Máster en manejo avanzado del dolor – Cofundador C&M. 

La velocidad a la que va transcurriendo el día a día, hace que a menudo nos hagamos una reflexión acerca de lo rápido que está pasando el tiempo. Estamos durante gran parte del día en piloto automático, dejando así de prestar atención a detalles que pasan a nuestro alrededor, detalles tan simples como lo que desayunaste hoy, el corte de cabello que se hizo tu pareja, el día tan hermoso que te acompañó o el dulce arrullo de las gotas de lluvia. Al no prestar atención a estos detalles, vas dejando que simplemente la vida pase por encima de ti, sin que eso te genere mayor motivación. Las principales motivaciones hoy en día se encuentran alrededor del hacer y del tener; prestando muy poca atención al ser, quedando lejos el trascender.

Nuestro cuerpo, nuestra salud, merece pues atención plena. No podemos dejar pasar esos detalles que nuestro cuerpo manifiesta (como una sensación de llenura), y que en ocasiones grita (como un dolor severo en el cuello). Si seguimos o, pretendemos seguir en piloto automático, lo único a lo que acudimos es a un medicamento que calme esa sensación desagradable, sin prestar atención a lo que lo está ocasionando. Nuestro cuerpo reclama atención plena, como se la prestas de manera dedicada a los accesorios que vas a lucir hoy o los zapatos que te combinen o estén a la moda; como se lo prestas detalladamente al equipo de fútbol con el que te identificas o a tal o cual detalle que tiene bicicleta o tu carro.
El estar en atención plena a tu salud, te va a permitir seleccionar mejor tu alimentación; escoger mejor el ejercicio que requieres y notar sus beneficios; encontrar en ocasiones explicaciones a un dolor, cuando todos los exámenes salen bien.

Te invito pues, a prestar atención plena a tu cuerpo y mente; seguramente descubrirás grandes beneficios en tu salud.


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