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Cannabis medicinal… Una alternativa en el manejo del insomnio

Cuando tenemos una adecuada calidad del sueño, es probable que durante el día nos sintamos mucho mejor. El tener problemas con la conciliación, despertares frecuentes en la noche o un sueño continuo pero no reparador, puede llevarnos a alteraciones en el estado de ánimo, dificultad para la concentración, menor rendimiento en actividades diarias con lentitud al procesar información, menor tolerancia al estrés, dolores de cabeza frecuentes,   irritabilidad,   baja   energía,   agotamiento   y    debilidad. Incluso, si continuamente las horas de sueño son insuficientes, esto puede ser causa de alteraciones cardiovasculares como hipertensión arterial o enfermedad coronaria, dolores crónicos, estreñimiento, predisposición a la obesidad, diabetes mellitus tipo 2, depresión y ansiedad; deficiencia del sistema inmunológico con riesgo de infecciones recurrentes, úlceras gástricas, deterioro cognitivo y pérdida de memoria.

Por ello, es importante mantener un ciclo de sueño constante; este ritmo biológico está controlado por una hormona: la melatonina, sintetizada en condición de oscuridad; igualmente tiene una función antioxidante que activa genes de reparación, consolida la memoria y el aprendizaje realizado durante el día y regula el metabolismo. 

Esta hormona se alterna con el cortisol, responsable del despertar. Sin embargo, a pesar de tener un hábito de sueño adecuado, existen diferentes disfunciones y condiciones clínicas, como la exposición crónica al estrés, a la inflamación, infecciones o tóxicos, una pobre alimentación e hidratación y el sedentarismo, las cuales llevan al desarrollo de un trastorno crónico del sueño, convirtiéndose en un factor disparador y agravante de otras condiciones de salud crónicas, previamente mencionadas.

El cannabis medicinal es una alternativa de tratamiento para estos trastornos; favoreciendo un equilibrio, regulando otros procesos asociados y con mejor tolerabilidad que tratamientos farmacológicos convencionales, menor potencial de adicción y dependencia. Este es un tratamiento individualizado con una formulación específica, dependiendo de la fase del sueño afectada, tipo de alteración y síntomas asociados. Su mecanismo de acción es a través de la interacción con diferentes receptores cerebrales que regulan la producción de neurotransmisores relacionados con el ciclo vigilia – sueño, favoreciendo la liberación de melatonina, teniendo así una acción directa en los centros del sueño, aumentando el tiempo de sueño nocturno y la vigilia diurna.

Los dos componentes más abundantes de la planta de cannabis y los más estudiados son el tetrahidrocannabinol (THC) y el cannabidiol (CBD), ambos con efecto en la modulación del sueño. El THC mejora la inducción del sueño por su efecto somnífero y relajante, disminuyendo el tiempo de latencia para el inicio de la conciliación; el CBD por su parte tiene un efecto ansiolítico y neuroprotector, que logra disminuir los niveles de estrés y mejorar el estado de ánimo para un mejor mantenimiento del sueño, además de generar la fase de sueño MOR y así, obtener un sueño más profundo y reparador.

Los resultados de diversos estudios concluyen que el tiempo de sueño aumenta y la latencia de la fase REM también. Durante el sueño REM, el cerebro y el organismo se energiza y cuando se sueña, se almacenan los recuerdos, por ello está involucrada en el aprendizaje y adicionalmente ayuda a equilibrar el estado de ánimo.

El CBD no solo modula el sueño sino también el despertar, activando zonas del cerebro relacionadas con el estado de alerta y vigilia como lo son el hipotálamo y el núcleo rafe dorsal aumentando la producción de dopamina y siendo efectivo en casos de somnolencia. Así mismo, esto permite contrarrestar los efectos del THC que puede estar relacionado con una mayor somnolencia diurna.

Los efectos ansiolíticos se dan por la regulación de diversos procesos neuroendocrinos en la cascada de la respuesta al estrés que favorece el control de situaciones perpetuadoras; en los pacientes con trastorno de estrés postraumático, por ejemplo, mejora la calidad del sueño al disminuir las     pesadillas,     olvidando     los     recuerdos que     generan     miedo. Por eso, es importante valorar a cada paciente en particular para definir que  tipo de cannabis es el más adecuado para su tratamiento; evaluar antecedentes, factores agravantes, estilos de vida, hábitos de sueño, impacto clínico del insomnio, causas y consecuencias.

La evidencia clínica ha reportado el impacto del cannabis en la mejoría del sueño en pacientes con otras condiciones crónicas como fibromialgia, síndrome de apnea obstructiva del sueño, dolor crónico, esclerosis múltiple y demencia.

Sin embargo, durante la práctica clínica y con un enfoque funcional se han encontrado muchos de sus beneficios en dosis bajas.

 

María Paulina Calle Álvarez

Médica funcional con enfoque en el manejo del cannabis medicinal.

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