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Para una buena parte de las mujeres, la maternidad está de manera implícita en nosotras, termina siendo una decisión de vida por la cual muchas de nosotras optamos.

Sin embargo, para todas esta posibilidad de ser portadoras de vida no se da de la misma manera, generando gran incertidumbre, miedo, angustia y temor, en cuanto a: si seremos buenas madres, si estamos en capacidad de dar a nuestros hijos lo mejor, si el embarazo transcurrirá sin inconvenientes, si nuestro bebe puede venir con alguna enfermedad, si nosotros desarrollaremos complicaciones durante el embarazo, si nuestro bebe naciera antes de tiempo, si se está pasando de tiempo el bebé, si nace por parto natural o por cesárea, si lograremos dar pecho, si está bien completar con leche de fórmula, si tuviéramos que quedarnos hospitalizadas, si el que se quedara hospitalizado fuera nuestro bebé, si económicamente seremos capaces de dar todo lo que nuestro bebé necesita…

Estos son algunos de los miedos más frecuentes que presentamos las madres gestantes. Todo el tiempo estamos con la cabeza a mil por hora haciéndonos preguntas que en algunas ocasiones no estamos en capacidad de respondernos, y aunque quisiéramos y confiamos en que todo va a estar bien, nuestra mente sigue viajando y preguntándose tantas cosas que nos cuesta estar concentradas en el aquí y el ahora, y que además de una forma u otra, eleva nuestras expectativas frente a todo este proceso de gestación.

Esto se manifiesta de manera más intensa cuando es nuestro primer bebé. Nuestros temores son más profundos, y el ser coherentes se nos complica un poco más. Por eso en muchos casos el estado de embarazo para muchas mujeres está lleno de contradicciones, de miedos e incertidumbres que hacen también pensar en todo el embarazo, como una situación de vida que puede generar cierto grado de inestabilidad emocional, labilidad y en ocasiones, ser el generador o desencadenante de enfermedades como depresión, trastorno mixto de ansiedad, trastornos de pánico, estrés postraumático, entre otras.

Desde la perspectiva de los orientales, el ser mujer embarazada es el estado de perfección suprema, la capacidad de la mujer de ser generadora de vida la hace un ser divino y los procesos ocurridos durante la gestación nos hacen ver que esa capacidad del ser humano de generar vida a partir de la fusión de 2 células, es un regalo de Dios.

Sin embargo, es importante traer el contexto de la gestación a nuestra situación actual de vida, donde nos vemos forzados de una forma u otra a estar en aislamiento, con el uso continuo de tapabocas, con la incertidumbre diaria de cuántos contagiados por Covid hay en nuestra ciudad, nuestro municipio o departamento, las tasas de mortalidad por esta patología reciente que ha generado alarma a nivel mundial, y de las cuales hasta la fecha se sabe muy poco, y no estamos exentos del contagio o de sus complicaciones.

Hasta el momento se tiene claro que no hay transmisión vertical, es decir, de la mamá embarazada al bebé, sin embargo, en cuanto el bebé nace, si la madre está contagiada o alguien de su entorno lo está, el riesgo de contagio para el bebé es alto.

Es de vital importancia tener en cuenta que con las medidas que las madres debemos adoptar al igual que el resto de la población: lavado de manos frecuente, adecuada alimentación, adecuado sueño, limpiar superficies con las cuales contactamos, mantener distancia de 2 metros, protegemos a nuestros bebes. Y el pensar de una manera tranquila, calmada y con “cabeza fría” nos permite tener la capacidad para tomar las mejores decisiones a favor de nuestros hijos.

Por otro lado, el abrir nuestros corazones y permitirnos hablar de nuestras emociones, manifestar nuestros temores e inconformidades, nuestras angustias, lo que esperamos de nuestros embarazos, de nuestras parejas, cuál es el tipo de apoyo que necesitamos, puede hacer que generemos un espacio donde nos sea más fácil transitar, y nos permita gestionar de manera más adecuada toda esa emocionalidad que nos bloquea a causa de la pandemia y la que está inmersa en el maravilloso mundo de la gestación.

El permitirnos vivir nuestra gestación con todo el amor, sin juzgarnos, viviendo en el aquí y el ahora en cada paso que damos, durante el transitar no solo de nuestra gestación, sino en todo el proceso de la maternidad que con ella comienza, nos acerca un poco más a vivir de una manera comprometida y consciente todo este proceso maravilloso de ser padres, y además nos da herramientas para enfrentar la pandemia desde un compromiso de autocuidado y cuidado de los que más amamos.

Dra. Luisa Sánchez
Médica
Especialista en Terapias Alternativas y farmacología vegetal


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