RESILIENCIA Y ENFERMEDAD

abril 4, 2019 by cuerpoymente0
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Por: Psi. Juliana Suárez

Psicóloga Juliana Suárez – Especialista en Cuidados Paliativos C&M.

Inicialmente es importante comprender el concepto de resiliencia, su desarrollo y factores asociados para determinar su influencia en el contexto de enfermedad o dolor crónico. Según la literatura, la resiliencia surge a partir de los esfuerzos por entender las causas de la psicopatología; diversos investigadores observaban en sus estudios que algunos niños resistían y se adaptaban positivamente a situaciones adversas, los cuales fueron catalogados como invulnerables. Sin embargo, con el transcurrir del tiempo, este último concepto se transformó en lo que hoy en día se denomina resiliencia. Es incoherente afirmar que la resiliencia tiene una sola explicación causal o lineal, puesto que el ser humano es un sujeto activo y dinámico y se encuentra inmerso en un contexto; de manera que se debe concebir este concepto como un proceso multifactorial, en el cual influyen las distintas dimensiones del ser humano y la interrelación entre ellas (García & Domínguez, 2013). 

Diversos autores definen la resiliencia como la capacidad de la persona de ser inmune y adaptarse al estrés y superar las experiencias infelices o adversas, cómo vivir en una condición de pobreza, violencia intrafamiliar o una enfermedad crónica. Dicha capacidad se relaciona con un conjunto de cualidades personales que hacen posible que los sujetos y comunidades crezcan y avancen en condiciones desfavorables (Quiceno, Remor & Vinaccia, 2012). Por lo tanto, la resiliencia es un proceso dinámico, que se manifiesta ante ciertas exigencias, en este caso, bajo un contexto de significativa adversidad. Además de ser una cualidad intrínseca que contribuye a la superación de eventos estresantes, a su vez, permite la transformación del sujeto, le permite superar y afrontar la situación concreta e ir un poco más allá de la simple adaptación (Cortés, Flores, Gómez, Reyes & Romero, 2012; García et al., 2013; Gómez & Kotliarenco, 2010; Losada & Latour, 2012). 

La resiliencia intenta promover procesos que involucren al individuo y su ambiente social, los cuales juegan un papel fundamental a la hora de superar riesgos y tener una mejor calidad de vida. Algunos autores relacionan este concepto a la historia de adaptaciones exitosas en la persona que ha estado expuesta a factores biológicos de riesgo, y al mismo tiempo refuerza la expectativa de continuar con una baja susceptibilidad ante futuros estresores (García et al., 2013). Por esto, la resiliencia posibilita tener una vida sana mediante el afrontamiento, sobreposición, fortaleza y trasnformacion del sujeto en un ambiente insano o en experiencias de adversidad. 

Las enfermedades crónicas son concebidas como eventos adversos en la vida del ser humano, puesto que afectan de forma negativa la calidad de vida en todas sus dimensiones, físico, psicológico, social y espiritual; por ejemplo, enfermedades como la insuficiencia renal crónica (IRC), artritis reumatoide (AR) y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) producen incapacidad funcional por limitaciones físicas y emociones negativas subyacentes que afectan directamente de manera proporcional las actividades a nivel laboral y relacional. Muchos estudios afirman que la resiliencia ejerce una influencia favorable en la recuperación de enfermedades crónicas, puesto que las personas que cuentan con dicho concepto, logran aceptar y soportar adecuadamente los problemas asociados a un evento adverso sin perder sus capacidades. A su vez, contribuye a la movilización de cogniciones y comportamientos que permiten generar y fortalecer un mejor afrontamiento individual y prosocial para guiar las demandas internas y externas de situaciones de enfermedad (Quiceno, Remor & Vinaccia, 2012). 

Investigaciones más recientes documentadas definen tres cualidades fundamentales de la resiliencia en casos de enfermedades terminales o crisis vitales: comprensión y aceptación de la realidad, creencia en el significado de la vida y habilidades para identificar alternativas de solución. Estos aspectos actúan acompañados de dimensiones acerca de la personalidad y el desarrollo competencia tales como, inteligencia, temperamento fácil, locus de control interno, alta autoestima, autoeficacia, búsqueda de apoyo social, humor, optimismo, afrontamiento adecuado, buena gestión de autonomía personal, motivación y toma de decisiones enmarcado en un proyecto de vida (García & Domínguez, 2013). De manera que, mediante aquellos aspectos se pueden identificar factores de riesgo o factores protectores o condiciones que moderan el efecto negativo de los factores de riesgo. 

Así, como refiere literatura que el dolor se encuentra atravesado por la interpretación directa que hace el sujeto sobre esa sensación que produce malestar, y pensamientos, emociones y conductas subyacentes a la situación, la resiliencia permite al sujeto identificar y potencializar recursos personales para afrontar, comprender, aceptar y adaptarse al proceso de enfermedad, tomándolo como una experiencia de crecimiento postraumático que le permite al sujeto la transformación de sí y de su entorno: La adversidad es entonces el germen de la resiliencia, el dolor es la semilla de la superación y los obstáculos son el incentivo al esfuerzo sostenido hacia una meta que caracteriza a las personas y familias resilientes (Cyrulnik, 2003, tomado de Gómez & Kotliarenco, 2010). 

Referencias

Cortez, J., Flores, P., Gómez, C., Reyes, K & Romero, L. (2012). Resiliencia y su relación con estilos de vida de los adultos mayores autovalentes. Ciencia y enfermería, 18(3), 73-81. 

García, M., & Domínguez, E. (2013). Desarrollo teórico de la Resiliencia y su aplicación en situaciones adversas: Una revisión analítica. Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, 11(1), 63-77. 

Gómez, E & Kotliarenco, M. (2010). Resiliencia Familiar: un enfoque de investigación e intervención con familias multiproblemáticas. Revista de Psicología, 19(2), 103-132. 

Losada, A & Latour, M. (2012). Resiliencia. conceptualización e investigaciones en Argentina. Revista Latinoamericana de Ciencia Psicológica, 4(2), 84-97.  

Vinaccia, S., Quiceno, J & Remor, E. (2012). Resiliencia, percepción de enfermedad, creencias y afrontamiento espiritual-religioso en relación con la calidad de vida relacionada con la salud
en enfermos crónicos colombianos. Anales de Psicología, 28(2), 366-377.  


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